El accidente Ismaíl Kadaré

7 11 2010

Un taxi se sale inexplicablemente de la calzada y se estrella en la carretera que lleva al aeropuerto de Viena. Como consecuencia del choque, los dos pasajeros, un hombre maduro y una mujer joven, ambos de nacionalidad albanesa, resultan muertos. Las investigaciones policiales no consiguen aclarar qué fue lo que despistó al taxista al mirar por el retrovisor como para perder el control del vehículo. El asunto queda archivado como un mero accidente, aunque con el calificativo de extraño. Meses más tarde, los servicios de inteligencia serbios y albaneses primero, y un investigador anónimo después, reclaman el expediente e inician sus propias pesquisas. El fallecido, Besfort Y., era un experto para asuntos balcánicos del Consejo de Europa que había seguido de cerca el proceso de descomposición de Yugoslavia, especialmente la guerra de Kosovo. La mujer que lo acompañaba, Rovena, se había entrevistado con él en distintos hoteles de toda Europa, por lo que podría estar implicada en las nunca desveladas actividades de Besfort. A través de los indicios policiales, testimonios de amigos y conocidos, un diario de Rovena…, se va trazando un bosquejo de la personalidad de los fallecidos y, sobre todo, de su particular relación amorosa. Novela de intriga política, novela sobre la investigación de un crimen, novela de amor…, El accidente es una de las obras más peculiares de Kadaré.
Esto es lo que pone en la solapa.
La novela es interesante, pero un poco aburrida.





Vida y destino / Vasili Grossman

9 09 2010

No creo que Vasili Grossman conociera a Truman Capote, pero el apelativo de novela de no ficción cuadra perfectamente con esta monumental obra, que trata de presentarnos, desde distintas ópticas, la batalla de Estalingrado. Más que de novela, debería hablarse de testimonio, de reportaje, de documental. Son varios los escenarios donde se desarrolla, muchísimos los personajes, no siempre bien relacionados, innumerables los detalles, hasta el aburrimiento en algunos casos.

Son mas de mil páginas que abruman a cualquier crítico, pues aunque la estructura es lineal con diferentes espacios novelescos, los personajes representan buena parte de los participantes en ese momento histórico, con un fondo histórico anterior, la crisis de 1937 mediante la cual Stalin hizo una limpieza del Partido demasiado extensa y cruel. Muchos de los personajes están en una situación al iniciarse la contienda mundial fruto de su experiencia en el 37, para bien algunos y otros para mal.

El objetivo, en mi opinión, de Vasili Grossman es ofrecernos una panorámica general sobre el estado de la Unión Soviética del momento. Importa la lucha contra los alemanes, pero parece que Grossman está planteando la cuestión desde otro punto de vista. La “2ª Guerra mundial” es muy importante en el libro, pero el detonante para cuestionar el funcionamiento del régimen socialista, del estado de ánimo de la población rusa (y sus alrededores, Ucrania por ejemplo) y de los mandos militares. En ese sentido, la novela cumple con creces las expectativas, pues el lector asiste sin descanso a lo que sucede durante la batalla, antes y después, pero sobre todo a lo que piensan, sienten, opinan y sufren los personajes. Se convierte en una novela humanizadora, deja de ser una novela de guerra, un documento, para retratar un esta anímico. No cabe duda de que la novela sube de intensidad y emoción en los capítulos y secuencias en los que aparece la familia Sháposhnikov. Desde las conversaciones que mantienen en casa, la búsqueda del hijo herido y muerto en el frente, la hermana enamorada de un hombre que no es su marido, en fin, las vicisitudes propias de una familia en una situación crítica. Lo mejor de la novela. La intensidad emocional también sube en el campo de concentración alemán y en el tren de los judíos. Es decir, cuando la trama se centra en los personajes más novelescos, la emoción sube, el lector avanza con avidez; mientras que en los episodios del frente, de soldados en la batalla, son más arduos y aburridos.

Retrato del ideal humano soviético, con fisuras y todo, Vida y destino es un canto al sufrimiento, al esfuerzo y a la valentía de los soviéticos frente a la maquinaria militar alemana, sobresaliendo por encima de las demás, la bondad humana como modelo que define a los soviéticos. Como trasfondo se puede leer que lo que los soviéticos representan bien puede ser un modelo para todos los pueblos.

Los personajes son muchos y muy diferentes, algunos relacionados, aunque no siempre. Una de las dificultades iniciales de la lectura es situarlos en los diferentes escenarios. Sólo la familia Sháposhnikov tiene relación con buena parte de los personajes, aunque no llegan a todos los rincones de la novela. De todas formas, ni es una novela de guerra ni la novela de una familia, sino que tiene elementos de varios géneros novelescos. Partiendo de presupuestos decimonónicos, realistas, Grossman plantea una estructura no lineal sino multiperspectivista, dotando a la novela de una complejidad que tiene algo de reto y algo de realidad, el reto de enfrentarse a diferentes personajes ubicados en espacios tan distantes y al mismo tiempo, crear una sensación de realidad, porque muestra un momento histórico, para crearlo tiene que acudir a la complejidad de los personajes, sus opiniones, sus vivencias y su situación personal, al tiempo que recrea con patetismo el estado anímico de un pueblo.

¿Es una novela social? Denuncia el estado del partido en la URSS, las contradicciones dentro del mismo, la cruel persecución a la que están sometidos todos los estamentos tanto del partido como de la sociedad, la frágil línea entre estar dentro y ser un disidente. Es social en el sentido de que relata la vida cotidiana de los soviéticos, incluyendo la vida en los gulats, en el frente y en domicilios particulares.

¿Es una novela ideológica? Sin duda los nazis no salen bien parados, hay secuencias reflexivas demoledoras para ellos. Ya se ha mencionado la denuncia de la represión del partido comunista en 1937 y posteriormente. La publicación de la novela le supuso a su autor el ostracismo político y social, llegando a morir olvidado.

¿Es una novela histórica? Cumple con todos los requisitos. Ya se ha dicho en este blog que todas las novelas buenas son históricas, máxime cuando recrean un batalla como la de Stalingrado. Las referencias históricas son reales, aunque los episodios estén más o menos novelados. Se ha hablado, incluso, de que el científico Shtrum es un personaje bajo el que se esconde el propio Grossman, que estuvo presente en la batalla como cronista del periódico oficial ruso. Es verdad que Shtrum es uno de los personajes más complejos e interesantes de la novela, alrededor del cual gravitan los hechos más patéticos de la novela: la búsqueda del hijo herido a cargo de su mujer y la carta que le escribe su propia madre una vez que ha vislumbrado su destino final. Luego histórica es en muchos sentidos.

Para terminar se puede decir que es una novela abrumadora en su construcción y en su complejidad, brillante en el estilo, épica en el sentido estricto de la palabra, admirable en el intento de analizar un momento histórico, lírica en la medida en que la poesía puede hacerse un hueco en medio de la extraordinaria batalla.





El abrazo del oso / Jordi Soler

24 07 2010

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EL ABRAZO DEL OSO JORDI SOLER

Otra novela de la guerra civil que renueve el tema, lo actualiza y demuestra que el tema no está acabado. Al contrario, tanto la Guerra Civil como la 2ª Guerra Mundial siguen ofreciendo un panorama rico de vivencias y de consecuencias. Porque esta novela no habla en sí de la guerra sino de sus rescoldos.

Ya han parecido varios títulos que revisan la contienda española desde ópticas diferentes a las que nos tenían acostumbrados los escritores de la postguerra de ambos frentes, falta aún la revisión crítica de los nacionales, como está sucediendo entre los escritores, digamos, más cercanos a la izquierda. Creo que no deberíamos tener miedo a una revisión total tanto de la guerra como de las décadas posteriores, la memoria histórica es una necesidad, digan lo que digan los rancios sectores conservadores. Y esa revisión histórica, desde puntos de vista completamente opuestos a como se ha venido realizando se va a hacer. La novela política en España es una obligación, basta ya de novelas de personajes y de buena prosa, se impone una revisión de la historia española desde la novela, a no ser que queramos que la novela caiga en una ramplonería presente en muchos títulos de éxito comercial.

Los escritores mexicanos saben de eso mucho, porque no hay novela mexicana seria que no sea política, recordemos a Mariano Azuela, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Héctor Aguilar Camín, Elena Poniatowska y tantos otros que en sus novela directa o indirectamente tratan un suceso político de trascendencia para el país. Algo de eso debió aprender Jordi Soler porque sus novela tienen trasfondo político y su compromiso con la novela-documento no ha dejado de crecer.

En esta novela, que es tanto biografía como revisión, reconstruye la vida de Oriol, un pariente del que se tenía la noticia de que había muerto huyendo a Francia en el año 39 y del que el narrador tiene noticias muchas décadas después. La novela va desvelando poco a poco las diferentes capas de la persona del tío Oriol, descubriendo una persona que nada tenía que ver con la mítica imagen que su propio hermano había levantado durante toda una vida.

El tío Oriol fue víctima de la guerra hasta padecer una deshumanización brutal, que le apartó no sólo del mundo sino de su pasado, de su familia, de su profesión de pianista. En su animalización fue dando pasos discretos al principio, pero crueles y públicos más tarde. No dejó a nadie de su entorno sin humillar, sin lastimar, hizo tabla rasa de los que le había ayudado a sobrevivir, en vez de vengarse de sus adversarios políticos, prefirió embrutecerse haciendo daño a los que más cerca tenía. El narrador, tío sobrino de Oriol, intenta justificarle por la guerra y por tener un espíritu ramplón, mediocre, que fue adaptándose a las circunstancias, pero termina abominando de él, declarando que hubiera preferido no haber sabido nada de él.

La novela, breve, se va adentrando en los entresijos del personaje con una prosa excelente, con un pulso narrativo magistral. Tiene la tranquilidad de contarnos el proceso de reconstrucción del tío como él lo vivió, descendiendo desde el mito, del héroe hasta llegar al villano. Es un acto de sinceridad, porque podría no haberlo contado, pero prefiere la sinceridad a la ocultación. A eso me refería antes, a la necesidad de hacer público las miserias de ambos bandos. En este caso, el exiliado del bando republicano comienza siendo un héroe que intenta salvar a su compañero de huida, pero se convierte en un ser despiadado, cruel, sin sentimiento, dando al traste con esa imagen que había difundido de él su hermano en el exilio de México. ¿Cuántos republicanos fueron así? ¿Y cuántos nacionales?

Una novel imprescindible para completar el panorama del siglo XX, que estará cojo mientras haya mentes miserables que no quieran hacer la revisión que el pueblo español no sólo necesita, sino que tiene derecho a saber. Sin miedo, ni mediocridad intelectual de la que algunos sectores conservadores exhiben con una desfachatez intolerable.







Kazúo Ishiguro Nocturnos

15 07 2010

Kazúo Ishiguro Nocturnos

No me gustan los libros de relatos, no desarrollan los argumentos ni los personajes, me aburro cambiando de historia cada pocas páginas. Y este de Ishiguro no es una excepción. Tienes una prosa maravillosa, unas historias maravillosas, pero sólo están esbozadas, me dejan a medias.

¿Qué es una colección de relatos bien estructurada? Claro, Ishiguro es un escritor solvente, buen dibujo de los personajes y escenarios, todos nocturnos y ambientados con música.

Esta unión de música y literatura tiene un halo poético muy especial, porque son dos formas de expresión de sentimientos, sensaciones y sucesos que no comparten ni el contenido ni la forma, en la música muchas veces no hay palabras, y cuando las hay no siempre es lo más importante. Con un instrumento un intérprete puede hacer vibrar la sensibilidad de cualquiera. Tiene la música un poder evocador impresionante, desordenado en ocasiones. La literatura también, pero actúan otro tipo de mecanismos internos. En algunos relatos la conjunción de música y recuerdos ejerce de motor de la acción, por ejemplo el primero, cuyos personajes principales tiene dos formas de afrontar el recuerdo distintas. La noche es escenario y símbolo, no olvidemos que los “nocturnos” son un género clásico de la música inspirado en la noche y sus sensaciones. Kazúo les da una dimensión literaria, sinestesia, en la que los personajes hacen de la noche su momento preferido, momento, por otra parte, muy musical. Estos personajes tiene con la música una relación de insatisfacción, bien porque son músicos que no han llegado a triunfar, bien porque las circunstancias no les son favorables. Ellos son conscientes del paso del tiempo, de lo que pudo ser y no fue.

Y la noche tiene distintos escenarios, la plaza de San Marcos en Venecia o un paisaje pintoresco británico, o un hotel californiano, en cualquier caso, cuentos músicos, viajeros y un tanto tristes.

Tiene destellos brillantes, algunas ideas magníficas, pero el resultado global no colma las expectativas puestas en un escritor impecable hasta ahora, soberbio.





En lugar seguro

25 06 2010

En lugar seguro
Tengo la sensación de haber empezado por el final, es la última novela de Stegner y puede apreciarse un tono de escritor ya consagrado que se sienta a contar una historia con la parsimonia y el interés de quien sabe que lo está haciendo de forma magistral. No buscaba ni la fama ni el dinero cuando apareció esta obra, ya octogenario, sino que demostraba la maestría y la humildad de un escritor portentoso, alejado de las listas de éxito, pero con el suficiente prestigio como para aparecer entre los mejores de su generación. Y ahora seguremos con las demás novelas.
La intimidad de un grupo de amigos contada desde la distancia y largo recorrido de un anciano escritor que hace cuentas de un pasado entre los milagroso de la vida cotidiana y la magia de la supervivencia de una amistad prolongada. Dos parejas son los protagonistas de esta obra magistral. Ellos son dos profesores universitarios de literatura y ellas dos encantadoras esposas cuyos vínculos nacen en una cena y desde un principio son seguros.
La novela narra esa intimidad entra ambas parejas, no hay más. No hay grandes amores, ni muertes, ni dramatismos, sino vidas normales y problemas cotidianos. Sí hay nostalgia de una juventud ya lejana y serenidad, mucha serenidad. Porque el narrador ni pretende contar todo, para no aburrirnos con detalles que no aportarían nada interesante, ni selecciona momentos importantes socialmente (BBC, bodas, bautizos y comuniones) sino que recuerda conversaciones y actividades que ambas parejas tuvieron a lo largo de su amistad. Esa “tranquilidad narrativa” es propia de una escritor seguro de sí mismo, que no recurre a trampas argumentales, a artificios retóricos, porque lo que busca es una novela sencilla (no simple).
Son muchas las escenas en las que una conversación obre las ilusiones y las lágrimas se entremezclan, donde se van desgranando todas los valores de los personajes, y sus defectos.
Una gran amistad no puede sustentarse sino con una gran generosidad por todas las partes. Los Lang acogen a los Morgan como si fueran dos miembros más de la familia, les introducen en sociedad, pero es el principio de una generosidad compartida que dura toda una vida.
Que nadie busque una historia vibrante ni unos diálogos incisivos, sin embargo la novela tiene tirón y su lectura provoca un ligero placer que en estos tiempos de novelas negras y de noticias desesperadas contribuye a aislarte en un remanso de paz.





Teatro árabe Tawfiq Al-Hakim

3 05 2010

TAWFIQ AL-HAKIM

LA GENTE DE LA CAVERNA
LA CASA DE LAS HORMIGAS
DE LA NOCHE A LA MAÑANA
EL CANTO DE LA MUERTE

BREVE INTRODUCCIÓN

Durante el siglo XIX se produce en el mundo árabe la Nahda o Renacimiento. Fue un movimiento cultural, social, político e ideológico que supuso una nueva etapa de la literatura árabe, también de la vida cultura y política de los países árabes. La aparición de la prensa revolucionó de tal manera la literatura que implicó no sólo la aparición de una nueva lengua, sino la importación de los géneros literario europeos, abandonando la tradición árabe, que, por otra parte, había sido arrinconada por la primacía turca durante siglos.
La poesía, el teatro y la novela del mundo árabe se renovó desde todos los puntos de vista, estilísticamente, en los temas y en el tratamiento dado a los mismos.
El teatro árabe apenas tenía representaciones de importancia, lo conocían pero estaba demasiado unido a la poesía, anclado en estructuras medievales. Tawfiq al-Hakim es el primer autor de relevancia universal del teatro egipcio, y árabe. Los antecedentes hay que buscarlos dentro de la nahda, pero sobre todo en Europa. Ya qub Sannu (1839-1912) había iniciado el género, después de la 1ª Guerra Mundial surgió en Egipto una clase media que demandaba estos espectáculos, aparecieron compañías teatrales y varios dramaturgos. Pero hasta la aparición de Tawfiq al-Hakim no hubo un teatro reconocido dentro y fuera de Egipto. Y en ese mismo momento aparecen otros escritores que cultivaron el teatro realista y el simbólico, que intentaba representar los problemas cotidianos de los ciudadanos de clase media. No dejó de haber algunas obras históricas, propias de un nacionalismo y un colonialismo imperante durante buena parte del siglo.

LA GENTE DE LA CAVERNA

La gente de la caverna es una obra simbólica que se convirtió en una especie de epopeya nacional. Sus dos temas más importantes son el paso del tiempo y sus consecuencias y el destino.
El argumento no deja de ser muy sencillo, tomado de una leyenda cristiana asociada a Tarsos. Tres cristianos de diferente origen y condición duermen en una cueva durante trescientos años y al despertarse creen que han dormido una tarde o un día. Sin embargo, el mundo ha cambiado, los cristianos ya no son perseguidos por Daciano, puesto que ha muerto y el nuevo rey ya es cristiano. La ciudad de Tarsos está modernizada y ya no queda nada de su mundo pretérito. A causa de una leyenda que predecía esta aparición de la gente de la caverna, son celebrados como santos, asunto que ellos no aprecian porque desconocen lo que sucede a su alrededor, no tienen la noción del tiempo ajustada. Uno a uno van descubriendo la verdad y vuelven a la caverna, en una especie de vuelta al origen y desprecio del paso del tiempo. Ya reunidos los tres en la cueva, van muriendo. El último en morir es Mishiliniya, que es el que más tarda en reconocer su estado. En su anterior etapa había estado enamorado de la princesa Prisca y en esta reaparición cree ver en la nueva Princesa a su antigua amante, de alguna manera, el amor es el que le hace resistir, hasta que también el amor se desvanece. Cuando la Princesa le visita en la cueva apenas le quedan unos instantes de vida, pero le da tiempo a mostrar su amor eterno a la Princesa, que hace lo propio.
El papel de la Princesa tiene mucha importancia en cuanto al tema del destino, puesto que es ella la predestinada a parecerse en carácter y fe a la princesa Prisca. Y acaba rendida al amor de Mishiliniya. Al final de la obra, ella recuerda una leyenda japonesa de Urashima1, que de otra forma, cuenta el mismo episodio. La imposibilidad de atrapar el tiempo es el tema de fondo, mientras Urashima tiene la caja cerrada, vive su tiempo, pero en el momento en que destapa la caja, el tiempo huye y se desvanece como el humo.
La simbología de cada uno de los personajes merecería un estudio más detallado, pero no cabe en este breve reseña. Como ejemplo pongamos a la princesa Prisca, cuya etimología viene a demostrar que es “antigua, vieja, venerable”. Ya existía en tiempos del emperador Claudio una Prisca mártir, cuya biografía, entre la historia y la leyenda, se acerca a nuestro personaje. Sin embargo, habría que indagar más en el asunto para determinar referencias más sutiles.

¿Qué simbolismo encierra la obra?
Se pueden dar varias explicaciones. La leyenda hace referencia al paso del tiempo y a la imposibilidad de alterarlo. También la incapacidad que tienen los hombres de evitar el destino. No olvidemos que es una tradición cristiana y el interés de los cristianos de dejarse llevar “por lo que Dios quiera”.
Otra explicación puede ser que los hombres de la caverna representen al pueblo árabe, encerrado durante siglos hasta su renacer en el XIX, abrumados por la omnipresencia de la cultura turca del imperio Otomano. Esta explicación tiene un fondo amargo, pues los que se despiertan no pueden hacer frente al mundo que les toca vivir de nuevo, a las nuevas costumbres, que no les gustan y añoran su anterior vida. En este caso se estaríamos asistiendo a una crítica amarga de las posibilidades del mundo árabe de evolucionar hacia un futuro mejor.
Otro aspecto interesante en el análisis de la obra es el conflicto de la identidad, tratado desde dos puntos de vista relacionados: los hombres de la caverna no reconocen a su pueblo, su evolución, mientras que la Princesa duda entre la profecía que le anunciaba su parecido a Prisca y situación actual en la corte. Las referencias a la “resurrección” cristiana, de Jesús después de muerto, son evidentes. De hecho Galias dice que la leyenda de los hombres de la caverna pervive en varias culturas, con matices diferentes. Este tema de la identidad tiene su momento en la obra (pág. 84-86)
En cuanto a la lengua, poco se puede decir sobre una traducción, baste decir que uno de los logros de Tawfiq al-Hakim es el uso de una “tercera lengua” que huyendo de los localismos, no llega a usar la lengua culta, difícil para el pueblo al que iban dirigidas sus obras.
Un apunte último en cuanto al género literario. La obra tiene una estructura dramática occidental, distribuida en actos y con dos escenarios diferenciados, la corte y la caverna. Las acotaciones son escasas y siempre informativas, como en la tradición europea del teatro. Se ha discutido si el teatro griego clásico ejerció alguna influencia en el renacer del teatro árabe, aunque los resultados son pobres, salvo que se admita que la influencia viene de la mano del teatro europeo. Se puede decir que en esta obra se utiliza una técnica clásica de la tragedia griega, la ironía trágica, en cuanto que los hombres de la caverna no saben lo que ocurre a su alrededor, los lectores o el público sí, saben más que los personajes de su propio destino. Pero no deja de ser una técnica muy frecuente en el teatro universal porque es muy sugerente para atrapar al espectador dentro de lo que ocurre en el escenario.

LA CASA DE LAS HORMIGAS

Otra obra simbólica de Tawfiq al-Hakim. Un estudiante de ingeniería padece una enfermedad del corazón y está postrado en su cama. Cuando se queda solo tiene una aparición con la que mantiene una conversación acerca de la vida de los hombres. A través del ejemplo de la hormiga reflexionan acercan de la posición del hombre en el mundo, insignificante, y más que representar, lo que hacen es plantear al lector-espectador ciertas ideas sobre la vida. La más interesante de todas es la forma de afrontar los problemas, la vida. La aparición le propone ver el mundo desde una óptica nueva, superior, desde la cual todo se vuelve minúsculo. El muchacho cae en las redes del encanto femenino y abandona su vida.
La aparición le promete una vida mejor, es bella y por lo tanto, una vez más, la mujer se convierte en la tentación. ¿Hay una referencia velada a los sucesos de Adán y Eva? Quizá.
La forma en que ella le hace ver el mundo tiene una dosis de lirismo encantador. El propósito de la obra, creo, se cumple sobradamente. Por cierto, el hecho de que los personajes no tengan nombres, nos hace pensar en que cualquiera puede ser uno de los personajes.

DE LA NOCHE A LA MAÑANA

Con esta obrita presenta el autor una serie de situaciones en las que quiso demostrar las miserias humanas. Un teatro comprometido y de corte social. Aunque es una crítica directa al sistema político egipcio, se puede extrapolar a diferentes momentos históricos de muchos países, sin que nos vayamos muy lejos. La obra presenta dos escenas protagonizadas por un “novio” que al enterarse del cese de su futuro suegro, quiere romper su enlace, pero ya ha enviado una carta con una fecha para el enlace. Esta primera escena ocurre en la sede del Ministerio, y al novio le acompaña el secretario del Ministro, que tampoco guarda fidelidad a su antiguo jefe. Una vez que el novio ha modificado la carta, ahora rompiendo el compromiso, y que ha sido enviada al Ministro, el secretario y el novio se enteran de que el Ministro vuelve a su cargo. La segunda escena presenta a la novia y al novio en casa del Ministro. Es una escena inquietante, pues el novio trata de recuperar la carta en la que rompe su compromiso.
No tiene final claro, tampoco lo necesita, puesto que lo que quiere demostrar el sistema corrupto de nombramientos, de fidelidades fingidas y de intereses egoístas. Y, en ese sentido, la obra lo deja bien claro.

EL CANTO DE LA MUERTE

Si fuera un autor español diríamos que es un seguidor de García Lorca, pero desconozco si Al-Hakim conocía las obras del poeta español. Lo cierto es que podría ser una más de él: el destino, la fuerza telúrica que empuja a los personajes a un destino trágico, sin explicación ni posibilidad de modificarlo. Dos matronas esperan la llegada del hijo de una de ellas para que vengue la muerte de su padre, para lo que ellas creen que debe venir, como único motor de vida. Todo está preparado para el día de la muerte, incluso la venganza de la familia rival, cuyo retoño tiene 12 años y le saben también destinado a matar a su vez al asesino de su padre, esta vez el de la familia rival, en un círculo vicioso sin fin. Sin embargo el destino de la familia se tuerce y el muchacho decide que en vez de arrastrar odios ancestrales, deben trabajar para el progreso, para que llegue al campo todo lo que sea progreso. Tanto la madre como su tía y su primo consideran que está por encima del progreso el honor de la familia. El muchacho decide marcharse a El Cairo para abandonar esa cruel carga familiar, pero su primo le arranca la vida antes de montar en el tren.
También encontramos, como en Lorca, referencias populares, cada vez que el primo se anuncia, lo hace entonando una canción popular, de fuerte contenido lírico. Toda la obra, ciertamente, tiene un aire lírico que impregna los diálogos de los personajes, en un tono propio de la tragedia. Hasta los detalles íntimos están contados con solemnidad, como si la muerte fuera un ritual perfectamente organizado: la madre ha guardado la ropa del padre para que se vista para el asesinato, guarda el cuchillo todavía manchado con la sangre del padre, incluso la piedra de aguzar. En cambio, con la misma parsimonia el muchacho intenta convencerla de su ideal de progreso, a lo que ella contesta que en el pueblo le tratarán como a una mujer.
El desprecio de la justicia ordinaria tiene que ver con esas ideas atávicas de que la venganza es un asunto privado, en el que nadie tiene nada que ver. Aunque todo el pueblo es consciente de lo que pasa y ello incita a las familias a actuar de forma privada pero para que se entere el pueblo. Es una paradoja, pero creo que es así.
Esta obra, con la que se cierra esta muestra del teatro de Tawfiq al-Halim también tiene un cierto toque simbólico, al poner de manifiesto la imposibilidad de avance social mientras no se desentiendan de las absurdas obligaciones repetidas con el único objeto de perpetuarlas, sin otro fin en sí mismas que ese. De alguna manera las matronas dan hijos para el sacrificio, eso es lo que al-Hakim está cuestionando, que se dejen de victimarios y que se empeñen en el trabajo futuro.
Las dos obra con mayor contenido simbólico tienen personajes con nombres, identificados. Las dos tratan el tema del destino y del progreso, y por ende, del paso del tiempo.
Aunque la crítica social está más bien en las otras dos, sobre todo en la titulada De la noche a la mañana, de la que no nos dice ni el nombre de los protagonistas, ni del Ministro y Ministerio, ni del secretario; como en la de La casa de las hormigas, el autor quiere que el espectador se centre en los hechos y no en los personajes, porque podrían ser cualquiera de ellos.





Invisble de Paul Auster

21 03 2010

Invisible es la novela que ha publicado recientemente Paul Auster. Sin duda, una de sus mejores obras. Sería inútil resumir la trama y, desde luego, una insensatez, dada la complejidad de la misma y la profundidad del debate que plantea Auster en esta novela. Realidad y ficción se mezclan con verdad y mentira. También el azar cumple su papel, y la violencia y el amor. Adam Walker es un joven estudiante que cae en las redes de un sofisticado profesor francés de política internacional. Adam presencia un acto atroz y durante su vida no es capaz de olvidar el episodio.
Tiene los elementos propios de las novelas de Auster: joven perdido en el mundo, viajes a París, traducción de obras literarias (¿no suena a El libro de las ilusiones?), el cuento dentro del cuento… Algunas novedades, más de un narrador, lo que da una perspectiva de los hechos mucho más rica. Pero sigue liándonos con sus retorcidos argumentos.
No voy a caer en la tentación de explicar el título, porque tiene también su intríngulis, que no explica debidamente. ¿Es invisible el personaje? ¿El profesor Rudolf? ¿La verdad? Las respuestas a esas preguntas son poliédricas y, diría, resbaladizas.
El protagonista es Adam, pero el profesor francés, Rudolf Born, es fascinante, cambiante y megalómano: ¿es asesino, espía, profesor o un chiflado? Son personajes, todos, cultos, con pasados oscuros, de clase media-alta, urbanos, cercanos a los que presenta W. Allen en sus películas de N. York. El resto del mundo apenas existe.
Y la sensación de estar presente en las conversaciones, con esos cambios de narrador, verbos en presente, segundas personas en la narración, elipsis cinematográficas, todo ello hace que una vez más haya recaído a los cantos de sirenas neoyorquinas. Los diálogos son espléndidos, vivos y cortantes en ocasiones.
Pero lo más interesante es la reflexión sobre cómo contar algo, la oralidad frente a la escritura, la carta o el relato autobiográfico, el diario. Los personajes cuentan los hechos a medias, prefieren dejar lo más cruel y violento para la escritura, crean una expectativas en sus interlocutores apasionante, no olvidemos que, en último caso, somos nosotros quienes leemos todas las opiniones, cartas y diarios de los personajes, estamos implícitamente en el relato, porque el mosaico completo de las declaraciones lo tenemos nosotros. Y no podemos dar un veredicto final, porque no hay verdad o mentira, sino realidad y ficción, sin que podamos discernir cuál es la línea que las separa. Quizá, por ello, debemos concluir que la verdad es siempre es invisible.